Lo asalto en la ceremonia del “wine tasting” de cada viernes, una tradición de unos cuatro años de antigüedad que sirve como excusa para reunirse todo el grupo y degustar buen vino y queso, una prueba fehaciente que no todo es trabajo y más trabajo…
Aunque no del todo, si de algo sirven estos momentos de relax es para describir, de manera desahogada, cómo nos ha ido la semana, los problemas que olvidar en alcohol (poco), o los éxitos por los que brindar… una manera de plantear dudas, soluciones y nuevas ideas…
Y, evidentemente, cuando finalice la ceremonia, volverá a su poyata de la Universidad de Washington, en Seattle, de donde ha salido explícitamente para la ceremonia del vino, la poyata en la que le puedes encontrar casi a cualquier hora, los siete días de la semana.

